domingo, 26 de agosto de 2007

¿Qué se hubiese necesitado para cambiar el rumbo comunista de China?

Como menciona el autor Arturo Oropeza en su libro China Entre el Reto y la Oportunidad: “En un país predominantemente rural, el tema agrícola era un pilar fundamental (…)”. Seguramente si Sun Yat-Sen no hubiera olvidado –dejado en segundo plano- este hecho tan esencial, la historia de China hoy sería muy diferente.

Sun Yat-Sen fue uno de los líderes revolucionarios más preponderantes en su lucha por hacer caer a las dinastías chinas. Entremos un poco en el contexto de esta China: pasaba por una “indignación causada por la corrupción de la Corte imperial, la acuciante pobreza en el campo y la intrusión de otras culturas, en un país con una cultura sin igual y una herencia política extraordinaria, propició la aparición de grupos nacionalistas.” [1] Bajo este contexto y siendo Sun uno de los primeros y más fuertes revolucionarios, tuvo en sus manos el poder para darle personalidad a un país en construcción.

Ahora, ¿por qué se le fue a Sun el futuro de China de las manos? Porque no apeló a una de las fuerzas más grandes del país, y sobretodo de China, la población –debido a su número. Desde su inicio, y mucho más aún durante este momento, China era una rural. El error de Sun fue no haberle dado a este factor la importancia que se merecía. No hay que perder de vista que: un hombre peleando por su becerro es más fuerte que mil soldados asalariados. Era justamente esta gente la que más fervientemente quería un cambio y los que pelearían con todo pues no tenían nada que perder. Sun no invocó a este sector de la población, sino que él se fue por el sector educado de la población (el cual sin duda era importante en peso de influencia, pero no se compara a la cantidad de cabezas chinas). Sun intentó lograr la revolución con ayuda estadounidense y europea; difundía su ideología de manera escrita (para literatos, lo cuales eran minoría), con un léxico elevado, con una ideología capitalista. Esta fue una fórmula errónea para la población china de ese momento. En cambio Mao si identificó esta fuerza “primero, con pobres; segundo, son blancos”[2] (blanco haciendo alusión al retraso y a la disponibilidad.). Y fue Mao justamente quien apoyado de esta gran fuerza ganó la revolución china.

La razón de ¿por qué? Sun actuó como lo hizo lo encontramos en su trayectoria intelectual. Él estudió la carrera de medicina en Hong Kong y luego se va a EE.UU., además de vivir en distintos países europeos. Para comenzar, el hecho de tener estudios lo hace ser un intelectual; por lo tanto su rebelión la dirige a un público, igual que él, intelectual; además de expresarse con un léxico elevado e incomprensible para el resto del pueblo. Además de tener una formación de corte capitalista, la cual no es tan “rosa” como lo es el socialismo.

Todas estas características le dan una posición de “alejamiento” frente al pueblo. Después viene Mao, quien les habla (al pueblo) de “tú a tú”, hiendo “puerta por puerta”, y de una manera más coloquial que pudieran entender… tocando sus sentimientos y deseos más profundos: todos ser iguales, vivir felices y con lo suficiente dentro de un sistema socialista. Esto le proporciona a Mao un elemento muy importante que debe tener un buen líder: empatía… tener la confianza del pueblo: con esto ellos harán lo que tú quieras.

Si Sun Yat Sen hubiera sabido endulzarle la boca al pueblo y hubiera ganado su apoyo: otra historia hubiera sido. China no sería comunista hoy en día. Sun hubiera podido moldear al nuevo Estado Chino de acuerdo a su ideología. Pero, él no se preocupó por esta fuerza tan importante, la relego a segundo plano; y esta lo relegó a él a segundo plano: expulsándolo de China y perdiendo la revolución (si bien esto no lo hizo la población como tal, lo hizo el PPC que ganó gracias a ella.).

[1] Álvarez, José Rogelio. El diccionario universal de Orozco y Berra. Gobierno del Estado de Jalisco, Secretaría de Cultura. Guadalajara, México. (1993).
[2] Bianco, Lucien. Asia Contemporánea. SXXI Editores. P. 219
* Antehistoria. Personaje: Yat Sen, Sun. (22 de Agosto de 2007). Disponible en. http://www.artehistoria.jcyl.es/historia/personajes/7289.htm

domingo, 19 de agosto de 2007

¿Cómo se traspolan las dos vertientes de nacionalismo de la revolución China a la China moderna?

En el tiempo de la revolución china (entre el Guomindang y los comunistas) vemos claramente dos líneas que exaltaban dos vertientes distintas de nacionalismos. El nacionalismo que Sun Yat Sen manejó era uno dirigido a un público intelectual, literato y por lo tanto de cierta manera “acomodado”. Su error fue el no haber hecho un “estudio de mercado”: China en ese momento no era un país donde la mayoría poseyera estas características, sino todo lo contrario: China era una campesina. Justamente este error fue la ventaja de Mao Tse-Tung. Mao se fue por apelar a la clase campesina, es decir a la mayor parte de China. De cierta manera les hizo ver la injusticia en la que estaban viviendo y la necesidad de cambiar el sistema…es decir, se proyecto –hasta cierto punto- como el “mesías”. Se manejó por medio de un nacionalismo de masas, importando la cantidad de adeptos. A final de la revolución quien salió como vencedor; no tanto por haber ganado, sino porque el Guomindang perdió (no supóoadministrar bien, se olvido de gran parte de su público… no supo jugar bien), fue el partido comunista. Ahora, como se traspolan estos nacionalismos a la actualidad, simple: ¿quién ganó? Mao salió triunfante gracias al “tipo” de nacionalismo que exaltó… y es esta ideología –la comunista- la que sigue rigiendo a China hasta hoy en día. La manera de Mao de manejar este nacionalismo sigue siendo, en gran parte, la que se sigue usando: se apela a las masas y no a individuos, el poder es centralizado en los dirigentes del PCC, los intelectuales siguen presentado un “problema”, o mejor puesto “peligro” para el régimen, no se busca crear ciudadanos “ilustrados” –aunque se escuche mal- se pretende crear buenos técnicos que produzcan más no cuestionen. El comunismo salió vencedor de la revolución china gracias al nacionalismo al cual apeló.