domingo, 7 de octubre de 2007

¿Qué elementos obstaculizan el posicionamiento de la República Popular de China como hegemonía de siglo?

Maquiavelo nos puede dar una seria lección para contestar esta pregunta. Un Imperio tiene que tener legitimidad. En la línea de Maquiavelo, en su libro de El Príncipe[1]: “los principados que se adquieren por valor personal y con las armas propias” deben de ser “merecedores de la administración”. Es imposible que un Imperio se expanda sin legitimidad. Y un Imperio no puede tener legitimidad cuando es desacreditado a nivel mundial por cuestiones tan delicadas como: violación a derechos humanos, violación a las leyes internacionales del comercio y desinterés por cuestiones ambientales. Estas tres cuestiones son muy sensibles hoy en día y están en la mira de todo el mundo. Si China pretende erigirse como hegemonía mundial primero tendrá que acatar a estas cuestiones; ya que de otra manera los actores internacionales fuertes nunca dejarán que China sea “acreditada” como potencia mundial.

Si a esto le sumamos el principio de Maquiavelo de resistencia al cambio. En el que “Los hombres viven tranquilos si se les mantiene en las viejas formas de vida.” Esto aumenta aún más el grado de dificultad de posicionamiento para China, pues generar cambios en ámbitos sociales no es tarea fácil. Además China tiene que poder mitigar el “odio” que ha infundido en ciertos países debido al gran peligro de posa su economía. De igual manera, recordando a Maquiavelo: “El príncipe debe hacerse temer de manera que si le es imposible ganarse el amor del pueblo consiga evitar el odio, porque puede combinarse perfectamente el ser temido y el no ser odiado. El príncipe debe evitar todo aquello que lo pueda hacer odioso o despreciado.” Si se es despreciado no se puede ser Imperio por mucho tiempo. Además China no tiene que perder de vista que: “(…) no hay cosa más ardua de manejar, (…) que el obrar como jefe, para dictar estatutos nuevos, pues tiene por enemigos activísimos a cuantos sacaron provecho de los estatutos antiguos (…)” (Maquiavelo, El Príncipe)

Entonces China se tiene que enfrentar el punto sociológico de resistencia al cambio, a luchar contra las antiguas hegemonías y tiene como reto poder legitimizar su “nuevo Imperio”; si quiere posicionarse como hegemonía del siglo (sobretodo poner gran hincapié en este último factor).

[1] Maquiavelo, Nicolás. El Príncipe. Florencia, 1513. Disponible en. http://www.laeditorialvirtual.com.ar/Pages/Maquiavelo/Maquiavelo_ElPrincipe.htm#Biog

1 comentario:

esthelamartinezvarela dijo...

Me llamó fuertemente la atención el enfoque sobre la resistencia al cambio.

Coincido contigo que dicha resistencia se da en el plano local pero que es más fuerte a nivel global.

Ciertamente, después de siglos de mundialización de la cultura occidental hemos llegado a ese punto en el cual nos vemos forzados a reparar en otra manera de ver y hacer las cosas.